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La ruta de la Plata
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El paisaje de Baños de Montemayor, el último pueblo de
Extremadura situado en la calzada de la Plata, conduce con sus montes y la abundante
vegetación hasta el Puerto de Béjar, primer pueblo salmantino en la ruta. A su margen
izquierda, Montemayor del Río, antiguo castro romano, conserva las murallas, una
excelente iglesia del siglo XIII y un buen castillo. El centro urbano más importante de toda esta zona de la sierra es Béjar. Su emplazamiento privilegiado, esconde tesoros artísticos como son el Palacio Ducal, construido para residencia de los Duques de Béjar en el siglo XVI. La arquitectura religiosa no es inferior en monumentos, como la iglesia de San Gil, la iglesia de San Juan Bautista, la iglesia de Santa María o la iglesia de San salvador del siglo XIII. La Plaza Mayor, con casas blasonadas de los siglos XVII y XVIII. Es obligado desviarse a Candelario, recorrer sus calles admirando la arquitectura tradicional y saborear la exquisita chacinería y sus quesos. Alejada de los habituales recorridos esconde una llamativa autenticidad en sus parajes. El final de la sierra se acerca como lo muestra la orografía de Fuentes de Béjar, que dará paso a uno de los pueblos salmantinos de mayor popularidad en los tiempos actuales, Si Guijuelo no deslumbra a quien lo visita con muestras artísticas, sí lo hace con la exquisita calidad de sus embutidos condición que le ha valido ser "Cuna del Jamón Ibérico" Por el Puente romano (cerca del cual se halla el mítico
verraco ibérico contra el que el Lazarillo aprendió su primera lección de vida)
entraremos en Salamanca. Es tarea imposible reflejar en pocas líneas la marca que los siglos han dejado en ella. Desde los emplazamientos prehistóricos, cuyos restos empiezan a aflorar en el Teso de San Vicente, hasta el edificio modernista de la Casa de Lis, Salamanca es un friso artístico de las diversas épocas del arte. Su relación resulta imposible. Si la Catedral Vieja puede servir de arranque cronológico, la Catedral Nueva, iniciada a comienzos del siglo XVI, es referencia de la arquitectura gótica, viva en variadas edificaciones de la ciudad, especialmente en conventos y monasterios. Recordemos al efecto el convento de Santa Isabel (fundado en 1433), el convento de Las Dueñas, con un original claustro de forma pentagonal irregular, construido a mediados del siglo XVI, considerado una de las joyas del Renacimiento. No menos importante es todo el conjunto de la arquitectura
civil salmantina, con epicentro estético y urbano en su Plaza Mayor. El punto de arranque
es la Universidad, fundada por el rey Alfonso IX. Y, dependientes de la Universidad a lo largo de la Historia, todo el conjunto de Colegios Mayores, un fastuoso patrimonio. Cuatro sobresalen de entre todos ellos: el primero, el Colegio Mayor Arzobispo Fonseca, sorprende por la belleza del equilibrio renacentista, palpable de manera especial en su patio. No falta la representación de las Ordenes Militares, que toma cuerpo en el Colegio de Calatrava, edificio barroco construido ya en pleno siglo XVIII. En ciudad tan prolífica en el plano artístico, no pueden faltar ejemplos de arquitectura civil. Las casas de nobles salmantinos salpican la urbe, pero valga como referencia orientativa el nombre de las casas de Doña María La Brava, o la Casa de las Muertes. De gran belleza es también el Palacio de la Salina, sede actual de la Diputación Provincial y que en tiempos fue también prueba de apasionados amores. La elemental relación de estos edificios civiles se completa con el Palacio de Monterrrey, construido por Alonso de Acevedo y Zúñiga, tercer conde de Monterrey, con singulares miradores. |
| :: Publicado el 15 de Marzo, 2004 |
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| :: Publicado el 15 de Marzo, 2004 |