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Condado de Castilla [
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El reino de Asturias se hallaba dividido en distritos administrativos denominados mandaciones o condados, al frente de cada uno de los cuales se hallaba un iudex o conde. El cargo era vitalicio en cuanto al titulo, aunque se podía ser juez sin jurisdicción efectiva. Gracias el extraordinario poder del que disfrutaban (administrativo, judicial, militar), con el tiempo estos condes adquirieron una mayor autonomía y se fueron apartando cada vez más de la monarquia asturiana. No todos lograron, sin embargo, llevar a sus últimas consecuencias esta libertad de movimientos. De los cuatro condes que regían en el año 865 la tierra de Castilla ( Rodríguez, Gómez, Ordoño y Gonzalo), el primero puede considerarse como el primer conde de Castilla, aunque no se separase nunca del vasallaje que le unía al rey de Asturias. La forma en la que se llevó a cabo la repoblación de la zona ( La presura ), dio a Castilla una estructura social basada en la existencia de una gran mayoría de hombres libres. Así, muchos descendientes de quienes se habían refugiado en los montes cantábricos para sobrevivir la invasión musulmana, se agregaron a los pobladores de Castilla para beneficiarse de la libertad que se les ofrecía como recompensa a su contribución a las campañas militares, que a diferencia de lo que ocurría en la parte occidental del reino, se sucedieron ininterrumpidamente durante más de un siglo. Estos godos no llegaron nunca a ser una minoría dominante y, como la nobleza laica y eclesiástica que medraba entorno a la corte nunca quiso desplazarse a esta región áspera y pobre, Castilla gozo de una cierta uniformidad social, no truncadas por los grandes señoríos o las poderosas comunidades monásticas. Los condes, que necesitaban del potencial humano para sobrevivir, no intentaron nunca destruir la libertad de sus súbditos. Procuraron también no crear una nobleza territorial poderosa que pudiera dificultar su acción política. El conde Rodrigo, tal vez pariente de Ordoño I, dirigió por orden del monarca Asturiano la expedición contra Talamanca, en el Tajo. Bajo su gobierno, la región castellana alcanzo los valles de los afluentes del Ebro. Fue también durante esta época cuando se fue creando en la región que le estaba encomendada un sentimiento disgregador, que la apartaba cada vez más de Oviedo. A su muerte (873), su hijo Diego Rodríguez emprendió una enérgica labor repobladora en la cuenca del Ebro y estableció también el primer núcleo de lo que sería la ciudad de Burgos (884). Todo ello se llevó a cabo aún bajo la dirección de los monarcas Asturianos; Alfonso III trató además de frenar este proceso de emancipación gradual mediante la división del territorio castellano. Siguiendo esta política represiva, Ordoño II mandó detener a los condes castellanos Nuño Fernández, Abolmondar Albo, Diego y Fernando Ansúrez (921 y 922). Aunque desconocemos los motivos exactos que llevaron a este acto, sabemos que los sucesores de Ordoño pusieron en libertad al primero y al último de estos y que volvieron a ejercer su autoridad sobre dos condados de Castilla (926 y 929). Tanto la estructura política como la diferencia étnica y social conducían a un progresivo alejamiento del centro de la monarquía, y el deseo de independencia bullia no solo en las cabezas rectoras de las distintas demarcaciones, sino tambien en los distintos estamentos sociales del país. A pesar de todo, debemos resignarnos, como dice Sanchez Albornoz, a desconocer los motivos inmediatos que condujeron al rompimiento definitivo, que tubo lugar en tiempos del conde Fernan González. Fuente: Enciclopedia Larousse. |
| :: Publicado el 8 de Marzo, 2004 |
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Historia de Castilla y León
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| :: Publicado el 8 de Marzo, 2004 |
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| :: Publicado el 8 de Marzo, 2004 |