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Senderismo - Rutas - Caminos
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![]() El viajero que se decida hacer la Ruta del Duero puede estar seguro de que va a disfrutar de unos recursos turísticos interesantes, variados y, en algún caso, inesperados y sorprendentes, consecuencia de la diversidad paisajística, riqueza histórico-artística y cultural de los pueblos y ciudades de la Ruta e interés de la gastronomía. Recorrerá tierras de alta montaña en el nacimiento del río, con paisajes de gran belleza, como los de la Laguna Negra, cruzará la mayor parte de la región, siguiendo la fértil Ribera, en medio de un paisaje de amplios horizontes, "mar convertido en tierra" y un río amansado que pasa por lugares y ciudades como Soria, El Burgo de Osma, Ai-anda de Duero, Peíiafiel, Tordesillas, Toro y Zamora, entre otros muchos, que nos recuerdan, con su nombre y riqueza monumental, importantes páginas de nuestra historia, arte y cultura. Se adentrará, después, en las Arribes, sorprendente desfiladero, único en su género en Europa, por la espectacularidad del encajamiento del río, lejos del curso alto, donde esto suele ser frecuente. Trescientos ochenta y tres kilómetros de distancia presenta la Ruta de la
Plata en Castilla y León, entre sus puntos más lejanos, el Puerto de Béjar y el Puerto
de Pajares. Este itinerario constituyó una de las arterias vertebrales en el recorrido de
la España Romana. De
los 750 km. de Camino Francés desde Roncesvalles hasta Santiago, casi
exactamente la mitad (373,6) transcurren por las provincias de Burgos,
Palencia y León, y debemos sumar bastantes más porque en varios tramos,
como iremos comprobando, la calzada se bifurca, duplica y, a veces,
se triplica. Aymerico Picaud, clérigo francés, que escribe hacia 1130 la primera guía del peregrino a Compostela, divide la Ruta desde el Pirineo a Santiago en trece etapas, de las que dedica siete a Castilla y León, de la sexta a la décima completas, más la quinta y undécima en las que introduce algunos lugares de La Rioja y Galicia. Este tramo del Camino, que se tiende de Oriente a Occidente, es llano en su casi totalidad, asentándose en su mayor parte sobre la calzada militar romana de Astorga a Burdeos, también llamada la Vía Trajana, con buen firme y excelentes puentes en la mayor parte del trazado.
Terreno
muy apto para el gran flujo y reflujo de peregrinos, que instintivamente
iban buscando los lugares más fáciles para el tránsito. Sólo era preciso
franquear dos cordilleras: los Montes de Oca a la entrada, y los puertos
de Foncebadón y el Cebrero a la salida. Todo lo demás es planicie
de horizontes inabarcables y ondulaciones y colinas estratégicas,
que rompen la monotonía. Añádase el cielo azul en la mayor parte del
año y la escasez de lluvias, mal enemigo para el caminante. |
| :: Publicado el 15 de Marzo, 2004 |
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| :: Publicado el 3 de Marzo, 2004 |